Generalmente estos pacientes pasan el día bastante apegados a su plan de alimentación saludable y su rutina de ejercicio, pero cuando llega la tarde noche se refugian en la cocina. ¿Te ha pasado que tu entusiasmo por llevar un estilo de vida saludable repentinamente cambia por la noche? ¿Te dices a ti mismo, “no pasa nada mañana vuelvo a empezar” con frecuencia?

Para muchas personas, durante el día pueden estar bien, pasando el día con una actitud positiva, comiendo “bajo control”, pero al final de la rutina diaria, cuando se acaba el día una NECESIDAD DE COMER, se apodera de su mente, por lo que la noche se presta para sabotearse a si mismos el gran esfuerzo realizado, sobre todo porque es cuando las tensiones del trabajo, la familia, los hijos, etc se liberan, y se desquitan con los alimentos, con pensamientos como “solo un poquito no pasa nada” o “después de todo lo que me paso hoy me lo merezco” o “hoy hice ejercicio merezco comerlo”.

Es importante estar alerta e identificar las razones por las cuales se come por la noche, ya que incluso hay personas que se levantan en la madrugada a comer algo, de estar dormidos. Puede ser que en la noche estamos aburridos, sin prisas que empuja al comer por emociones y no por hambre.

De ser este tu caso, te sugiero que busques alguna alternativa a esa hora del día, por ejemplo hacer ejercicio, caminar, nadar, pasear al perro, yoga o meditación serias opciones ideales para liberar el estrés del día. También puedes salir con amigos, tus hijos o tu pareja y platicar para distraerte, preferentemente si salen a cenar vayan a algún lugar donde estés seguro, que puedas encontrar opciones saludables y no a los tacos, hamburguesas, antojitos, helados o pasteles.

También puedes tomar alguna clase de manualidades (bordado, pintura, idiomas, costura, tejido) por la noche o algún otro pasatiempo, esto también es excelente porque mantiene tus manos ocupadas lejos de la comida.

Evita ver televisión por la noche ya que los comerciales de comida y la relación que hemos creado entre TV-botana favorece para que comas más.
Trata de cenar después de las 9 pm, así evitamos el cenar temprano y que te vuelva a dar hambre antes de dormir.

Cuando vayas a ingerir algo no saludable, detente un segundo a hacer un recuento sobre todo lo que has comido durante el día esto ayudará a hacer una pausa y tener la cabeza más fría para poder decidir si en realidad es conveniente comer o no.

No dejes que la tensión del día te ataque por la noche con la comida, no te saltes ninguna comida ni te mal pases para que llegues a tu casa tranquilo a cenar, si llegas a identificar que situaciones emocionales de hacen repetir esto atácalas antes de que repercutan más en tu peso.

Por la noche nos vamos a dormir y ya no utilizamos las calorías ingeridas, es por eso que nos afecta más el comer en exceso para la cena, siendo más probable que se vaya directo a las reservas de grasa y subamos de peso o bien no bajemos nada.

Lic. en Nutrición Paola González – Nutrióloga de Núcleo Diagnóstico Bariatría

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